La semana comenzó con un cara-a-cara de los cabezas de lista de los principales partidos españoles para las elecciones al Parlamento Europeo del 7-J. Eché en falta la presencia de las otras opciones precisamente vitales para conocer posturas, por si hubiera aire fresco en el discurso y en las intenciones para una Unión Europea apresada en la pinza entre un socialismo perdido en su propios titubeos y un conservadurismo oscilante entre la globalización liberal y el proteccionismo rabioso. Peor aún, los ponentes se enzarzaron en una discusión pueril sobre asuntos estrictamente nacionales, y en ocasiones hasta regionales y locales, amparándose en argumentos de escasa visión europeísta.
El que se jactaba ser el más veterano en el parlamento, el conservador Mayor Oreja, repitió la palabra “España” hasta la saciedad mientras que el neófito candidato socialista, López Aguilar, encalló en el tópico de las posturas recalcitrantes de su adversario. Ninguno parecía estar interesado en describir sus respectivos programas ni alentar a la ciudadanía a acudir a las urnas el 7-J. Tampoco respondieron a las preguntas que muchos ciudadanos españoles tienen sobre la Unión ni destacaron lo que ha representado las más de dos décadas de pertenencia de España al club europeo.
A pesar de la encuesta sobre la población europea del Parlamento Europeo que indica que 4 de cada 10 ciudadanos consideran estar informados sobre los asuntos europeos y que el 49% de los españoles pretenden participar en las elecciones, la triste realidad es que sólo el 20% está al tanto de los hechos y la probabilidad de una alta abstención el 7-J es una clara amenaza. Pocos españoles comprenden que con crisis incluida, nuestra actual calidad de vida es gracias a los fondos europeos que se seguirán recibiendo hasta el 2012. No parecemos percatarnos que el 80% de la legislación española y las normativas en vigor están sujetas a las imposiciones de la Unión Europea, y que ello no ha elevado de país en vías de desarrollo a país plenamente desarrollado en el primer vagón de la economía mundial.
No ha sido un proceso atribuible a una única ideología ni se puede agradecer a un único estadista, por lo que los políticos que desde su propia ideología partidista intenten vendernos tal cuento chino están ofendiendo nuestra inteligencia. Ha habido figuras destacadas en estas últimas tres décadas con algunos españoles que han estado en primera línea. Podemos enorgullecernos de haber aportado tres Presidentes del Parlamento – Enrique Barón (1989-1992), José Mª Gil-Robles (1997-1999) y Josep Borrell (2004-2007) – que además aportaron hacia el entendimiento entre los grupos parlamentarios. De hecho, el social-demócrata Borrell se alternó en el mandato con el conservador alemán Pöterring, en un ejemplar ejercicio de coordinación entre ambos en una legislatura cargada de resultados. España tiene casi el mismo número de presidentes que Alemania o Francia, que son socios fundadores de la entonces denominada Comunidad Europea.
En previsión del definitivo Tratado de Lisboa, el Parlamento Europeo electo cobrará un poder legislativo para los 27 Estados Miembros que incidirá en nuestras vidas cotidianas desde 2009 en adelante. Por lo tanto, estas elecciones son primordiales para que estén en los escaños aquellos eurodiputados que satisfacen nuestras inquietudes más allá de una actual crisis coyuntural. Serán los que decidirán temas tan importantes como son –
· Si finalmente elevarán la jornada laboral de 40 horas a 65 horas semanales en toda la Unión
· Si las mujeres podrán disfrutar de una baja maternal de 20 semanas trabaje en donde trabaje, además de tener todos protección social y sanitaria digna irrespectivo donde estemos en el territorio de los 27 Estados Miembros
· Si seguirá estando la jubilación en 65 años o por el contrario se nos exigirá trabajar más años para tener derecho a una digna pensión
· Si se nos asegurará servicios educativos para elevar nivel de capacitación sin crear discriminación por nuestra condición económica
· Si podremos circular libremente por todo el territorio con garantía de nuestra seguridad física, psicológica y económica, con una legislación justa para todos los ciudadanos europeos e inmigrantes residentes en toda la extensión territorial de la Unión
· Si legislarán equitativamente para proteger el medioambiente, teniendo en cuenta el riesgo del cambio climático por el mal uso de los recursos naturales mundiales
· Si dejarán de favorecer a los intereses creados de unos pocos en detrimento las zonas rurales & marinas y los litorales, con la pérdida de las poblaciones agrícolas, pesqueras o mineras con la saturación de las ciudades con industrias que hoy son el foco del paro
No escuché a los ponentes responder a estas mis preguntas. Cada uno de nosotros debe saber cuáles son sus respuestas, y después votar según nuestro convencimiento de quienes son los que mejor representan nuestros intereses y forma de interpretar la Europa de los 27, de cual somos ciudadanos privilegiados. Les invito a cumplir como europeos-españoles con vuestro deber ciudadano y en demostración del noble agradecimiento a lo que Europa nos ha aportado en calidad de vida.
Fernando Fuster-Fabra Fdz.
Ciudadano de la Unión Europea
El que se jactaba ser el más veterano en el parlamento, el conservador Mayor Oreja, repitió la palabra “España” hasta la saciedad mientras que el neófito candidato socialista, López Aguilar, encalló en el tópico de las posturas recalcitrantes de su adversario. Ninguno parecía estar interesado en describir sus respectivos programas ni alentar a la ciudadanía a acudir a las urnas el 7-J. Tampoco respondieron a las preguntas que muchos ciudadanos españoles tienen sobre la Unión ni destacaron lo que ha representado las más de dos décadas de pertenencia de España al club europeo.
A pesar de la encuesta sobre la población europea del Parlamento Europeo que indica que 4 de cada 10 ciudadanos consideran estar informados sobre los asuntos europeos y que el 49% de los españoles pretenden participar en las elecciones, la triste realidad es que sólo el 20% está al tanto de los hechos y la probabilidad de una alta abstención el 7-J es una clara amenaza. Pocos españoles comprenden que con crisis incluida, nuestra actual calidad de vida es gracias a los fondos europeos que se seguirán recibiendo hasta el 2012. No parecemos percatarnos que el 80% de la legislación española y las normativas en vigor están sujetas a las imposiciones de la Unión Europea, y que ello no ha elevado de país en vías de desarrollo a país plenamente desarrollado en el primer vagón de la economía mundial.
No ha sido un proceso atribuible a una única ideología ni se puede agradecer a un único estadista, por lo que los políticos que desde su propia ideología partidista intenten vendernos tal cuento chino están ofendiendo nuestra inteligencia. Ha habido figuras destacadas en estas últimas tres décadas con algunos españoles que han estado en primera línea. Podemos enorgullecernos de haber aportado tres Presidentes del Parlamento – Enrique Barón (1989-1992), José Mª Gil-Robles (1997-1999) y Josep Borrell (2004-2007) – que además aportaron hacia el entendimiento entre los grupos parlamentarios. De hecho, el social-demócrata Borrell se alternó en el mandato con el conservador alemán Pöterring, en un ejemplar ejercicio de coordinación entre ambos en una legislatura cargada de resultados. España tiene casi el mismo número de presidentes que Alemania o Francia, que son socios fundadores de la entonces denominada Comunidad Europea.
En previsión del definitivo Tratado de Lisboa, el Parlamento Europeo electo cobrará un poder legislativo para los 27 Estados Miembros que incidirá en nuestras vidas cotidianas desde 2009 en adelante. Por lo tanto, estas elecciones son primordiales para que estén en los escaños aquellos eurodiputados que satisfacen nuestras inquietudes más allá de una actual crisis coyuntural. Serán los que decidirán temas tan importantes como son –
· Si finalmente elevarán la jornada laboral de 40 horas a 65 horas semanales en toda la Unión
· Si las mujeres podrán disfrutar de una baja maternal de 20 semanas trabaje en donde trabaje, además de tener todos protección social y sanitaria digna irrespectivo donde estemos en el territorio de los 27 Estados Miembros
· Si seguirá estando la jubilación en 65 años o por el contrario se nos exigirá trabajar más años para tener derecho a una digna pensión
· Si se nos asegurará servicios educativos para elevar nivel de capacitación sin crear discriminación por nuestra condición económica
· Si podremos circular libremente por todo el territorio con garantía de nuestra seguridad física, psicológica y económica, con una legislación justa para todos los ciudadanos europeos e inmigrantes residentes en toda la extensión territorial de la Unión
· Si legislarán equitativamente para proteger el medioambiente, teniendo en cuenta el riesgo del cambio climático por el mal uso de los recursos naturales mundiales
· Si dejarán de favorecer a los intereses creados de unos pocos en detrimento las zonas rurales & marinas y los litorales, con la pérdida de las poblaciones agrícolas, pesqueras o mineras con la saturación de las ciudades con industrias que hoy son el foco del paro
No escuché a los ponentes responder a estas mis preguntas. Cada uno de nosotros debe saber cuáles son sus respuestas, y después votar según nuestro convencimiento de quienes son los que mejor representan nuestros intereses y forma de interpretar la Europa de los 27, de cual somos ciudadanos privilegiados. Les invito a cumplir como europeos-españoles con vuestro deber ciudadano y en demostración del noble agradecimiento a lo que Europa nos ha aportado en calidad de vida.
Fernando Fuster-Fabra Fdz.
Ciudadano de la Unión Europea